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LA ENFERMERA DEL HOSPITAL / Chapter 5 / 7

Capítulo 6: La Luz en la Tormenta

Las siguientes cuarenta y ocho horas fueron un torbellino de emociones y trámites. Me instalé en una pequeña silla plegable en la sala de espera de la Unidad de Cuidados Intensivos, negándome a moverme de ahí excepto para ir a la UCIN a ver a mi hijo.

Al tercer día, por la mañana, el doctor Ramírez se acercó a mí con una ligera sonrisa en el rostro, la primera que le veía en días.

“Señor Javier, excelentes noticias. Hemos extubado a Elena. Respiró por sí sola inmediatamente y sus niveles de hemoglobina se están estabilizando. Ya está consciente. Puede pasar a verla”.

Casi me tropiezo con mis propios pies al entrar a la habitación de terapia intensiva. Elena ya no tenía el enorme tubo en la boca, solo una pequeña cánula de oxígeno en la nariz. Aunque se veía sumamente pálida y cansada, sus ojos oscuros estaban abiertos. Al verme entrar, una lágrima corrió por su mejilla.

“Javier…”, susurró con una voz rasposa.

“Aquí estoy, mi amor, aquí estoy”, le dije, arrodillándome junto a la cama y pegando mi frente a su mano. “Ya pasó lo peor. Estás a salvo”.

“¿Mateo?”, preguntó de inmediato, con una angustia que le encogió el pecho. “¿Dónde está mi bebé?”.

“Mateo es un guerrero, Elena. Ayer le quitaron el respirador artificial. Los doctores le hicieron un ultrasonido cerebral y no detectaron ninguna lesión ni secuela por la falta de oxígeno. Está respondiendo de maravilla. En unos días nos lo van a entregar”.

Elena soltó un sollozo profundo, una mezcla de dolor físico y un alivio tan grande que pareció devolverle el color a la cara. Sostuvo mi mano con la poca fuerza que tenía.

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“Tu madre…”, dijo con temor, mirando hacia la puerta.

“Mi madre está tras las rejas, Elena. Y te prometo, por la vida de nuestro hijo, que nunca más en la vida volverá a pisar el mismo suelo que nosotros. Se acabó. Ya no tiene poder sobre nosotros”.

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