Chapter 1

PARTE 2
El hospital olía a desinfectante y miedo.
Yo permanecía inmóvil sobre la camilla.
Las luces blancas del techo pasaban una tras otra mientras me llevaban por los pasillos.
Lo único que podía pensar era en mi bebé.
Nada más importaba.
Ni Carmen.
Ni la discusión.
Ni la caída.
Solo mi hijo.
Mi esposo Javier caminaba junto a mí.
Tenía el rostro completamente desencajado.
Nunca lo había visto así.
—Resiste, Laura.
Por favor.
Intenté responder.
Pero una nueva oleada de dolor atravesó mi cuerpo.
Las lágrimas comenzaron a caer.
Un médico apareció corriendo.
—Necesitamos hacer una ecografía inmediatamente.
Ahora.
Mi corazón casi se detuvo.
Porque entendí perfectamente lo que aquello significaba.
Temían por el bebé.
Y yo también.
Mientras tanto, en nuestra casa, la situación era completamente distinta.
Carmen lloraba.
Se abrazaba a varios familiares.
Repetía una y otra vez la misma historia.
—Intenté ayudarla.
Se resbaló sola.
Yo intenté sujetarla.
Algunos la creían.
Otros no.
Pero nadie tenía pruebas.
Nadie.
Hasta que mi cuñado Marcos habló.
—Esperad.
Todos se giraron.
—La cámara.
El salón quedó en silencio.
—¿Qué cámara?
Marcos señaló hacia las escaleras.
—La del rellano.
La instalamos hace dos años.
Por los robos de la urbanización.
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El color desapareció del rostro de Carmen.
Y por primera vez aquella noche dejó de llorar.