Chapter 2

PARTE 3
Horas después, toda la familia estaba reunida frente al televisor.
Nadie hablaba.
Nadie respiraba.
La grabación comenzaba unos minutos antes del accidente.
Las imágenes mostraban claramente el rellano.
La escalera.
Y la puerta del pasillo.
Carmen permanecía sentada.
Completamente inmóvil.
Sus manos temblaban.
Yo seguía en el hospital.
No sabía nada.
No imaginaba lo que estaba ocurriendo.
La grabación avanzó.
Entonces aparecí yo.
Subiendo lentamente los escalones.
Una mano apoyada en el vientre.
La otra sujetando la barandilla.
La imagen era clara.
Nítida.
Después apareció Carmen.
Siguiéndome.
Exactamente como recordaba.
Nadie apartaba la vista de la pantalla.
La tensión era insoportable.
Y entonces llegó el momento.
La escena que cambiaría todo.
La grabación mostraba cómo Carmen aceleraba el paso.
Cómo levantaba la mano.
Cómo miraba directamente hacia mi espalda.
Y después…
El empujón.
Perfectamente visible.
Perfectamente intencionado.
Perfectamente imposible de negar.
El silencio fue absoluto.
Nadie habló.
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Nadie.
Porque todos acababan de ver la verdad.